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domingo, 29 de noviembre de 2009

UNA FLOR AMARILLA


Parece una broma, pero somos inmortales. Lo sé por la negativa, lo sé porque conozco al único mortal. Me contó su historia en un bistró de la rue Cambronne, tan borracho que no le costaba nada decir la verdad aunque el patrón y los viejos clientes del mostrador se rieran hasta que el vino se les salía por los ojos. A mí debió verme algún interés pintado en la cara, porque se me apiló firme y acabamos dándonos el lujo de la mesa en un rincón donde se podía beber y hablar en paz. Me contó que era jubilado de la municipalidad y que su mujer se había vuelto con sus padres por una temporada, un modo como otro cualquiera de admitir que lo había abandonado. Era un tipo nada viejo y nada ignorante, de cara reseca y ojos tuberculosos. Realmente bebía para olvidar, y lo proclamaba a partir del quinto vaso de tinto. No le sentí ese olor que es la firma de París pero que al parecer sólo olemos los extranjeros. Y tenía las uñas cuidadas, y nada de caspa. Contó que en un autobús de la línea 95 había visto a un chico de unos trece años, y que al rato de mirarlo descubrió que el chico se parecía mucho a él, por lo menos se parecía al recuerdo que guardaba de sí mismo a esa edad. Poco a poco fue admitiendo que se le parecía en todo, la cara y las manos, el mechón cayéndole en la frente, los ojos muy separados, y más aun en la timidez, la forma en que se refugiaba en una revista de historietas, el gesto de echarse el pelo hacia atrás, la torpeza irremediable de los movimientos. Se le parecía de tal manera que casi le dio risa, pero cuando el chico bajó en la rue de Rennes, él bajó también y dejó plantado a un amigo que lo esperaba en Montparnasse. Buscó un pretexto para hablar con el chico, le preguntó por una calle y oyó ya sin sorpresa una voz que era su voz de la infancia. El chico iba hacia esa calle, caminaron tímidamente juntos unas cuadras. A esa altura una especie de revelación cayó sobre él. Nada estaba explicado pero era algo que podía prescindir de explicación, que se volvía borroso o estúpido cuando se pretendía—como ahora—explicarlo. Resumiendo, se las arregló para conocer la casa del chico, y con el prestigio que le daba un pasado de instructor de boy scouts se abrió paso hasta esa fortaleza de fortalezas, un hogar francés. Encontró una miseria decorosa y una madre avejentada, un tío jubilado, dos gatos. Después no le costó demasiado que un hermano suyo le confiara a su hijo que andaba por los catorce años, y los dos chicos se hicieron amigos. Empezó a ir todas las semanas a casa de Luc; la madre lo recibía con café recocido, hablaban de la guerra, de la ocupación, también de Luc. Lo que había empezado como una revelación se organizaba geométricamente, iba tomando ese perfil demostrativo que a la gente le gusta llamar fatalidad. Incluso era posible formularlo con las palabras de todos los días: Luc era otra vez él, no había mortalidad, éramos todos inmortales. —Todos inmortales, viejo. Fíjese, nadie había podido comprobarlo y me toca a mí, en un 95. Un pequeño error en el mecanismo, un pliegue del tiempo, un avatar simultáneo en vez de consecutivo, Luc hubiera tenido que nacer después de mi muerte, y en cambio... Sin contar la fabulosa casualidad de encontrármelo en el autobús. Creo que ya se lo dije, fue una especie de seguridad total, sin palabras. Era eso y se acabó. Pero después empezaron las dudas, por que en esos casos uno se trata de imbécil o toma tranquilizantes. Y junto con las dudas, matándolas una por una, las demostraciones de que no estaba equivocado, de que no había razón para dudar. Lo que le voy a decir es lo que más risa les da a esos imbéciles, cuando a veces se me ocurre contarles. Luc no solamente era yo otra vez, sino que iba a ser como yo, como este pobre infeliz que le habla. No había más que verlo jugar, verlo caerse siempre mal, torciéndose un pie o sacándose una clavícula, esos sentimientos a flor de piel, ese rubor que le subía a la cara apenas se le preguntaba cualquier cosa. La madre, en cambio, cómo les gusta hablar, cómo le cuentan a uno cualquier cosa aunque el chico esté ahí muriéndose de vergüenza, las intimidades más increíbles, las anécdotas del primer diente, los dibujos de los ocho años, las enfermedades... La buena señora no sospechaba nada, claro, y el tío jugaba conmigo al ajedrez, yo era como de la familia, hasta les adelanté dinero para llegar a un fin de mes. No me costó ningún trabajo conocer el pasado de Luc, bastaba intercalar preguntas entre los temas que interesaban a los viejos: el reumatismo del tío, las maldades de la portera, la política. Así fui conociendo la infancia de Luc entre jaques al rey y reflexiones sobre el precio de la carne, y así la demostración se fue cumpliendo infalible. Pero entiéndame, mientras pedimos otra copa: Luc era yo, lo que yo había sido de niño, pero no se lo imagine como un calco. Más bien una figura análoga, comprende, es decir que a los siete años yo me había dislocado una muñeca y Luc la clavícula, y a los nueve habíamos tenido respectivamente el sarampión y la escarlatina, y además la historia intervenía, viejo, a mí el sarampión me había durado quince días mientras que a Luc lo habían curado en cuatro, los progresos de la medicina y cosas por el estilo. Todo era análogo y por eso, para ponerle un ejemplo al caso, bien podría suceder que el panadero de la esquina fuese un avatar de Napoleón, y él no lo sabe porque el orden no se ha alterado, porque no podrá encontrar se nunca con la verdad en un autobús; pero si de alguna manera llegara a darse cuenta de esa verdad, podría comprender que ha repetido y que está repitiendo a Napoleón, que pasar de lavaplatos a dueño de una buena panadería en Montparnasse es la misma figura que saltar de Córcega al trono de Francia, y que escarbando despacio en la historia de su vida encontraría los momentos que corresponden a la campaña de Egipto, al consulado y a Austerlitz, y hasta se daría cuenta de que algo le va a pasar con su panadería dentro de unos años, y que acabará en una Santa Helena que a lo mejor es una piecita en un sexto piso, pero también vencido, también rodeado por el agua de la soledad, también orgulloso de su panadería que fue como un vuelo de águilas. Usted se da cuenta, ¿no?. Yo me daba cuenta, pero opiné que en la infancia todos tenemos enfermedades típicas a plazo fijo, y que casi todos nos rompemos alguna cosa jugando al fútbol. —Ya sé, no le he hablado más que de las coincidencias visibles. Por ejemplo, que Luc se pareciera a mí no tenía importancia, aunque sí la tuvo para la revelación en el autobús. Lo verdaderamente importante eran las secuencias, y eso es difícil de explicar porque tocan al carácter, a recuerdos imprecisos, a fábulas de la infancia. En ese tiempo, quiero decir cuando tenía la edad de Luc, yo había pasado por una época amarga que empezó con una enfermedad interminable, después en plena convalecencia me fui a jugar con los amigos y me rompí un brazo, y apenas había salido de eso me enamoré de la hermana de un condiscípulo y sufrí como se sufre cuando se es incapaz de mirar en los ojos a una chica que se está burlando de uno. Luc se enfermó también, apenas convaleciente lo invitaron al circo y al bajar de las graderías resbaló y se dislocó un tobillo. Poco después su madre lo sorprendió una tarde llorando al lado de la ventana, con un pañuelito azul estrujado en la mano, un pañuelo que no era de la casa. Como alguien tiene que hacer de contradictor en esta vida, dije que los amores infantiles son el complemento inevitable de los machucones y las pleuresías. Pero admití que lo del avión ya era otra cosa. Un avión con hélice a resorte, que él había traído para su cumpleaños. —Cuando se lo di me acordé una vez más del Meccano que mi madre me había regalado a los catorce años, y de lo que me pasó. Pasó que estaba en el jardín, a pesar de que se venía una tormenta de verano y se oían ya los truenos, y me había puesto a armar una grúa sobre la mesa de la glorieta, cerca de la puerta de calle. Alguien me llamó desde la casa, y tuve que entrar un minuto. Cuando volví, la caja del Meccano había desaparecido y la puerta estaba abierta. Gritando desesperado corrí a la calle donde ya no se veía a nadie, y en ese mismo instante cayó un rayo en el chalet de enfrente. Todo eso ocurrió como en un solo acto, y yo lo estaba recordando mientras le daba el avión a Luc y él se quedaba mirándolo con la misma felicidad con que yo había mirado mi Meccano. La madre vino a traerme una taza de café, y cambiábamos las frases de siempre cuando oímos un grito. Luc había corrido a la ventana como si quisiera tirarse al vacío. Tenía la cara blanca y los ojos llenos de lágrimas, alcanzó a balbucear que el avión se había desviado en su vuelo, pasando exactamente por el hueco de la ventana entreabierta. «No se lo ve más, no se lo ve más», repetía llorando. Oímos gritar más abajo, el tío entró corriendo para anunciar que había un incendio en la casa de enfrente. ¿Comprende, ahora? Sí, mejor nos tomamos otra copa. Después, como yo me callaba, el hombre dijo que había empezado a pensar solamente en Luc, en la suerte de Luc. Su madre lo destinaba a una escuela de artes y oficios, para que modestamente se abriera lo que ella llamaba su camino en la vida, pero ese camino ya estaba abierto y solamente él, que no hubiera podido hablar sin que lo tomaran por loco y lo separaran para siempre de Luc, podía decirle a la madre y al tío que todo era inútil, que cualquier cosa que hicieran el resultado sería el mismo, la humillación, la rutina lamentable, los años monótonos, los fracasos que van royendo la ropa y el alma, el refugio en una soledad resentida, en un bistró de barrio. Pero lo peor de todo no era el destino de Luc; lo peor era que Luc moriría a su vez y otro hombre repetiría la figura de Luc y su propia figura, hasta morir para que otro hombre entrara a su vez en la rueda. Luc ya casi no le importaba; de noche, su insomnio se proyectaba más allá hasta otro Luc, hasta otros que se llamarían Robert o Claude o Michel, una teoría al infinito de pobres diablos repitiendo la figura sin saberlo, convencidos de su libertad y su albedrío. El hombre tenía el vino triste, no había nada que hacerle. —Ahora se ríen de mí cuando les digo que Luc murió unos meses después, son demasiado estúpidos para entender que... Sí, no se ponga usted también a mirarme con esos ojos. Murió unos meses después, empezó por una especie de bronquitis, así como a esa misma edad yo había tenido una infección hepática. A mí me internaron en el hospital, pero la madre de Luc se empeñó en cuidarlo en casa, y yo iba casi todos los días, y a veces llevaba a mi sobrino para que jugara con Luc. Había tanta miseria en esa casa que mis visitas eran un consuelo en todo sentido, la compañía para Luc, el paquete de arenques o el pastel de damascos. Se acostumbraron a que yo me encargara de comprar los medicamentos, después que les hablé de una farmacia donde me hacían un descuento especial. Terminaron por admitirme como enfermero de Luc, y ya se imagina que en una casa como ésa, donde el médico entra y sale sin mayor interés, nadie se fija mucho si los síntomas finales coinciden del todo con el primer diagnóstico... ¿Por qué me mira así? ¿He dicho algo que no esté bien? No, no había dicho nada que no estuviera bien, sobre todo a esa altura del vino. Muy al contrario, a menos de imaginar algo horrible la muerte del pobre Luc venía a demostrar que cualquiera dado a la imaginación puede empezar un fantaseo en un autobús 95 y terminarlo al lado de la cama donde se está muriendo calladamente un niño. Para tranquilizarlo, se lo dije. Se quedó mirando un rato el aire antes de volver a hablar. —Bueno, como quiera. La verdad es que en esas semanas después del entierro sentí por primera vez algo que podía parecerse a la felicidad. Todavía iba cada tanto a visitar a la madre de Luc, le llevaba un paquete de bizcochos, pero poco me importaba ya de ella o de la casa, estaba como anegado por la certidumbre maravillosa de ser el primer mortal, de sentir que mi vida se seguía desgastando día tras día, vino tras vino, y que al final se acabaría en cualquier parte y a cualquier hora, repitiendo hasta lo último el destino de algún desconocido muerto vaya a saber dónde y cuándo, pero yo sí que estaría muerto de verdad, sin un Luc que entrara en la rueda para repetir estúpidamente una estúpida vida. Comprenda esa plenitud, viejo, envídieme tanta felicidad mientras duró. Porque, al parecer, no había durado. El bistró y el vino barato lo probaban, y esos ojos donde brillaba una fiebre que no era del cuerpo. Y sin embargo había vivido algunos meses saboreando cada momento de su mediocridad cotidiana, de su fracaso conyugal, de su ruina a los cincuenta años, seguro de su mortalidad inalienable. Una tarde, cruzando el Luxemburgo, vio una flor. —Estaba al borde de un cantero, una flor amarilla cualquiera. Me había detenido a encender un cigarrillo y me distraje mirándola. Fue un poco como si también la flor me mirara, esos contactos, a veces... Usted sabe, cualquiera los siente, eso que llaman la belleza. Justamente eso, la flor era bella, era una lindísima flor. Y yo estaba condenado, yo me iba a morir un día para siempre. La flor era hermosa, siempre habría flores para los hombres futuros. De golpe comprendí la nada, eso que había creído la paz, el término de la cadena. Yo me iba a morir y Luc ya estaba muerto, no habría nunca más una flor para alguien como nosotros, no habría nada, no habría absolutamente nada, y la nada era eso, que no hubiera nunca más una flor. El fósforo encendido me abrasó los dedos. En la plaza salté a un autobús que iba a cualquier lado y me puse absurdamente a mirar, a mirar todo lo que se veía en la calle y todo lo que había en el autobús. Cuando llegamos al término mino, bajé y subí a otro autobús que llevaba a los suburbios. Toda la tarde, hasta entrada la noche, subí y bajé de los autobuses pensando en la flor y en Luc, buscando entre los pasajeros a alguien que se pareciera a Luc, a alguien que se pareciera a mí o a Luc, a alguien que pudiera ser yo otra vez, a alguien a quien mirar sabiendo que era yo, y luego dejarlo irse sin decirle nada, casi protegiéndolo para que siguiera por su pobre vida estúpida, su imbécil vida fracasada hacia otra imbécil vida fracasada hacia otra imbécil vida fracasada hacia otra... Pagué.
"Final del Juego" - 1956

domingo, 22 de noviembre de 2009

LOS LIMPIADORES DE ESTRELLAS


Bibliografía: Esto nació de pasar frente a una ferretería
y ver una caja de cartón conteniendo algún objeto misterioso
con la siguiente leyenda: STAR WASHERS.



Se formó una Sociedad con el nombre de LOS LIMPIADORES DE ESTRELLAS. Era suficiente llamar al teléfono 50-4765 para que de inmediato salieran las brigadas de limpieza, provistas de todos los implementos necesarios y muñidas de órdenes efectivas que se apresuraban a llevar a la práctica; tal era, al menos, el lenguaje que empleaba la propaganda de la Sociedad. En esta forma, bien pronto las estrellas del cielo readquirieron el brillo que el tiempo, los estudios históricos y el humo de los aviones habían empañado. fue posible iniciar una más legítima clasificación de magnitudes, aunque se comprobó con sorpresa y alegría que todas las estrellas, después de sometidas al proceso de limpieza, pertenecían a las tres primeras. lo que se había tomado antes por insignificancia -¿quién se preocupa de una estrella al parecer situada a cientos de años-luz?- resultó ser fuego constreñido, a la espera de recobrar su legítima fosforecencia*. Por cierto, la tarea no era fácil. En los primeros tiempos, sobre todo, el teléfono 50-4765 llamaba continuamente y los directores de la empresa no sabían cómo multiplicar las brigadas y trazarles itinerarios complicados que, partiendo de la Alfa de determinada constelación, llegasen hasta la Kapa en el mismo turno de trabajo, a fin de que un número considerable de estrellas asociadas quedaran simultáneamente limpias. Cuando por la noche una constelación refulgía de manera novedosa, el teléfono era asediado por miríadas estelares incapaces de contener su envidia, dispuestas a todo con tal de equipararse a las ya atendidas por la Sociedad. Fue necesario acudir a subterfugios diversos, tales como recubrir las estrellas ya lavadas con películas diáfanas que sólo al cabo de un tiempo se disolvían revelando su brillo deslumbrador; o bien aprovechar la época de densas nubes, cuando los astros perdían contacto con la Tierra y les resultaba imposible llamar a la Sociedad en demanda de limpieza. El directorio compró toda idea ingeniosa destinada a mejorar el servicios y abolir envidias entre constelaciones y nebulosas. Estas últimas, que sólo podían acogerse a las ventajas de un cepillado enérgico y un baño de vapor que les quitara las concreciones de la materia, rotaban con melancolía, celosas de las estrellas llegadas ya a su forma esbelta. El directorio de la Sociedad las conformó sin embargo con unos prospectos elegantemente impresos donde se especificaba: "El cepillado de las nebulosas permite a éstas ofrecer a los ojos del universo la gracia constante de una línea en perpetua mutación, tal como la anhelan poetas y pintores. Toda cosa ya definida equivale al renunciamiento de las otras múltiples formas en que se complace la voluntad divina". A su vez las estrellas no pudieron evitar la congoja que este prospecto les producía, y fue necesario que la Sociedad ofreciera compensatoriamente un abono secular en el que varias limpiezas resultaban gratuitas. Los estudios astronómicos sufrieron tal crisis que las precarias y provisorias bases de la ciencia precipitaron su estrepitosa bancarrota. Inmensas bibliotecas fueron arrojadas al fuego, y por un tiempo los hombres pudieron dormir en paz sin pensar en la falta de combustible, alarmante ya en aquella época terrestre. Los nombres de Copérnico, Martín Gil, Galileo, Gaviola y James Jeans fueron borrados de panteones y academias; en su lugar se perfilaron con letras capitales e imperecederas los de aquellos que fundaran la Sociedad. La Poesía sufrió también un quebranto perceptible; himnos al sol, ahora en descrédito, fueron burlonamente desterrados de las antologías; poemas donde se mencionaba a Betelgeuse, Casiopea y Alfa del Centauro, cayeron en estruendoso olvido. Una literatura capital, la de la Luna, pasó a la nada como barrida por escobas gigantescas; ¿quién recordó desde entonces a Laforgue, Jules Verne, Hokusai, Lugones y Beethoven? El Hombre de la Luna puso su haz en el suelo y se sentó a llorar sobre el Mar de los Humores, largamente. Por desdicha las consecuencias de tamaña transformación sideral no habían sido previstas en el seno de la Sociedad. (¿O lo habían sido y, arrastrado su directorio por el afán de lucro, fingió ignorar el terrible porvenir que aguardaba al universo?) El plan de trabajo encarado por la empresa se dividía en tres etapas que fueron sucesivamente llevadas a efecto. Ante todo, atender los pedidos espontáneos mediante el teléfono 50-4765. Segundo, enardecer las coqueterías en base a una efectiva propaganda. Tercero, limpiar de buen o mal grado aquellas estrellas indiferentes o modestas. Esto último, acogido por un clamor en el que alternaban las protestas con las voces de aliento, fue realizado en forma implacable por la Sociedad, ansiosa de que ninguna estrella quedara sin los beneficios d la organización. Durante un tiempo determinado se enviaron las brigadas junto con tropas de asalto y máquinas de sitio hacia aquellas zonas hostiles del cielo. Una tras otra, las constelaciones recobraron su brillo; el teléfono de la Sociedad se cubrió de silencio pero las brigadas, movidas por un impulso ciego, proseguían su labor incesante. Hasta que solo quedó una estrella por limpiar. Antes de emitir la orden final, el directorio d la Sociedad subió en pleno a las terrazas del rascacielos -denominación justísima- y contempló su obra con orgullo. Todos los hombres de la Tierra comulgaban en se instante solemne. Ciertamente, jamás se había visto un cielo semejante. Cada estrella era un sol de indescriptible luminosidad. Ya no se hacían preguntas como en los viejos tiempos: "¿Te parece que es anaranjada, rojiza o amarilla?" Ahora los colores se manifestaban en toda su pureza, las estrellas dobles alternaban sus rayos en matices únicos, y tanto la Luna como el Sol aparecían confundidos en la muchedumbre de estrellas, invisibles, derrotados, deshechos por la triunfal tarea de los limpiadores. Y sólo quedaba un astro por limpiar. Era Nausicaa, una estrella que muy pocos sabios conocían, perdida allá en su falsa vigésima magnitud. cuando la brigada cumpliera su labor, el cielo estaría absolutamente limpio. La Sociedad habría triunfado. La Sociedad descendería a los recintos del tiempo, segura de la inmoralidad. La orden fue emitida. Desde sus telescopios, los directores y los pueblos contemplaban con emoción la estrella casi invisible. Un instante, y también ella se agregaría al concierto luminoso de sus compañeras. Y el cielo sería perfecto, para siempre... Un clamoreo horrible, como el de vidrios raspando un ojo, se enderezó de golpe el aire abriéndose en una especie de tremendo Igdrasil inesperado. El directorio de la Sociedad yacía por el suelo, apretándose los párpados con las manos crispadas, y en todo el mundo rodaban las gentes contra la tierra, abriéndose camino hacia los sótanos, hacia la tiniebla, cegándose entre ellos con uñas y con espadas para no ver, para no ver, para no ver... La tarea había concluido, la estrella estaba limpia. pero su luz, incorporándose a la luz de las restantes estrellas acogidas a los beneficios de la Sociedad, sobrepasaba ya las posibilidades de la sombra. La noche quedó instantáneamente abolida. Todo fue blanco, el espacio blanco, el vacío blanco, los cielos como un lecho que muestra las sábanas, y no hubo más que una blancura total, suma de todas las estrellas limpias... Antes de morir, uno de los directores de la Sociedad alcanzó a separar un poco los dedos y mirar por entre ellos: vio el cielo enteramente blanco y las estrellas, todas las estrellas, formando puntos negros. Estaban las constelaciones y las nebulosas: las constelaciones puntos negros; y las nebulosas, nubes de tormenta. Y después el cielo, enteramente blanco. 1942 *En noviembre de 1942, el doctor Fernando H. Dawson (del Observatorio astronómico de la Universidad de La Plata) anunció clamorosamente haber descubierto una "nova" ubicada a 8 h. 9,5 de ascensión recta y 35º 12´ de declinación austral, "siendo la estrella más brillante en la región entre Sirio, Canopus y el horizonte". (La Prensa, 10 de noviembre, pág. 10.) ¡Angélicas criaturas! La verdad es que se trataba del primer ensayo -naturalmente secreto- de la Sociedad.

Julio Cortazar


martes, 20 de octubre de 2009

SANGRE SUR: EL METAL DE NUESTRA ESENCIA

El metal es una cultura que se adapta a las épocas, a las regiones; es una especie de espejo donde vemos reflejada nuestra esencia como seres humanos. Es por eso que el metal europeo se diferencia del que se hace en Estados Unidos o del que se realiza en Latinoamérica; por que cada uno de ellos, busca incorporar elementos que los identifiquen con sus raíces ancestrales. El metal latinoamericano nace de forma paralela con el movimiento que revitalizaría este género, el New Wave Of Bristh Heavy Metal (NWOBHM) o la Nueva Ola Del Heavy Metal británico, que se consolido en los primeros años de la década de los 80; bandas como V8, Arkangel, Resistencia, entre otras, lideraban y resaltaban el espíritu metalero por estas tierra; con una actitud enérgica, letras reivindicativas y la razón profunda de la integración, se daría paso al mestizase dentro del rock, donde se despertaría el orgullo, la sensibilidad y las ganas de luchar a través de los poderosos sonidos del metal. El idioma seria el puente de entendimiento entre la banda y el público; la necesidad se expresaba de manera concreta y sin tener que hacer traducciones marcianas; de esta forma nacería nuestra identidad musical.

Rata Blanca o Kraken, son referencias directas de nuestro orgullo latinoamericano, son un pequeño ejemplo del talento y de la realidad creativa de este continente. Pero también debemos recordar casos puntuales, como el de sepultura; que a pesar de interpretar letras en un idioma ajeno al nuestro. Nunca se apartaron de su realidad geográfica y cultural; y así como ellos, muchas agrupaciones más se identifican con sus procedencias geográficas; la gente de Cultura Tres es otro ejemplo vivo, ya que ellos mismo se denominan como banda de metal Latinoamericana.

A algunas personas el metal en castellano les sigue dando urticaria y no tienen esperanzas de reforzar un mercado latinoamericano que compita con la fortaleza de Anglosajones, alemanes y nórdicos. Es ridículo que a estas alturas los cuatrocientos millones de hispanoparlantes no disfruten también de esos otros sonidos cultos, gratificantes y reivindicativos entre tanta música fácil y alienante. Calidad musical tenemos; solo necesitamos es confianza para así fortalecer nuestra identidad latina en todo el mundo. Debemos sentirnos orgullosos de escuchar Hermética, Tren loco, Masacre, torre de marfil; ellos son parte del metal de nuestra esencia.

Emilio Pino
Emilio_radical@hotmail.com

miércoles, 14 de octubre de 2009

VICTOR GARCIA

En 1987 comienza abrirse paso en el mundo del Heavy Metal al a descubrir grupos como Europe o Bon Jovin, ese mismo año adquiere su primera guitarra, a partir de ese momento, junto con otros amigos forma una banda a la que da el nombre de Warcry.
En 1994, entra en la banda asturiana Avalanch como guitarra, allí graba una maqueta y realiza una serie de conciertos por distintas localidades asturianas hasta que en 1995 Avalanch prescinde de sus servicios.
Tras su salida del grupo, en febrero de 1996 vuelve a darle vida a Warcry, en esta nueva etapa Víctor García ocupa por primera vez el puesto de vocalista además de su vena de compositor. Graba así su primera maqueta con Warcry llamada Demon 97.
Debido a sus registros, y a su potente voz, se le puede considerar como tenor.

En el año 1998, Avalanch expulsa a Juan Lozano en medio de la gira presentación de su disco La Llama Eterna y Víctor García vuelve a la banda asturiana y compagina Warcry y Avalanch hasta que decide abandonar Warcry debido a que Avalanch cada vez tiene más repercusión y le ocupa más horas. Como cantante de Avalanch Víctor García graba El llanto de un héroe donde compone dos temas “Por mi libertad” y “Aquí estaré”. Tras la exitosa gira que lleva a Avalanch a presentar el disco por toda España, se graba el CD en directo “Días de gloria”. Más tarde Víctor García grabaría su último disco con Avalanch “El Angel Caído”.
Durante su etapa en Avalanch la fama de Víctor García y su reconocimiento como cantante y frontman no deja de aumentar, toma la decisión de recibir clases de canto para perfeccionar su técnica.

Al finalizar la gira de presentación del disco “El Angel Caído”, Víctor García y el batería de Avalanch, Alberto Ardines
, se embarcan en un proyecto en solitario, que ve la luz en Marzo del 2002 y recibe el nombre de “Warcry”. Poco antes de la salida del disco ambos son expulsados de Avalanch por lo que deciden volver a formar Warcry como grupo.
Los guitarristas Pablo García y Fernando Mon que habían colaborado en el disco con los solos de guitarra entran en el grupo, Álvaro Jardon del grupo asturiano Darna entra como bajista se añadiría finalmente el gallego Manuel Ramil como teclista. Antes de finalizar el año sale a la venta “El Sello De Los Tiempos”, donde una vez más Víctor García demuestra sus dotes de compositor y su característica voz. Este disco les hace recorrer España en una gira para volver al estudio de grabación y a principios de 2004 editar “Alea jacta Est”.
Tras las buenas críticas de sus ambos discos, Víctor García recibe en 2004 el premio radial que le acredita como mejor vocalista español en una votación muy reñida con Leo Jiménez, vocalista de Stravaganzza.
En 2005 Warcry publica “¿Dónde esta la Luz?” y Víctor vuelve a recibir un premio Radial como mejor vocalista nacional. Ese mismo año Víctor García realiza la gira más extensa de su carrera con Warcry, además colabora de nuevo con la banda Mago de Oz para la grabación de su disco “Gaia II” donde participa en el tema “La Cantata del diablo” junto con otros grandes cantantes del panorama heavy español como son José Andrea y Leo Jiménez.
De la actuación de Warcry en Madrid el 5 de Noviembre del 2005 saldría a la venta en 2006 un DVD y CD en directo llamado “Directo a la Luz”.
El 18 de Septiembre de 2006 publica "La Quinta Esencia", el quinto disco de estudio de Warcry, y en él la banda asturiana ha incluido canciones de todos los estilos de sus anteriores álbumes: Hard Rock (¿Donde esta la Luz?), Power Metal (Warcry), etc.
El 29 de Agosto de 2007 mediante un comunicado en su web oficial los miembros de la banda Fernando Mon y Alberto Ardines, guitarra y batería respectivamente, dejan la banda por razones que el grupo no quiso dar a conocer, aunque insisten en que todo fue amistosamente y que no existe rencor alguno de ellos dos.
El 30 de Agosto se incorpora al grupo el batería Rafael Yugueros procedente de Darksun.
El 20 de Septiembre se incorpora al grupo el cordobés José Rubio, guitarrista procedente del grupo Trilogy, después de una larga lista de candidatos que enviaron cientos de maquetas.



domingo, 6 de septiembre de 2009

CULTURA METALERA

En el pasado el abrazo del comercialismo significo para el metal un golpe casi mortal. Y hoy en día se observan programas (televisivos, radiales) dedicados al metal, que están llenos de todos los clichés idiotas que por años fueron sustento de organizaciones de padres de familia y señoras aburridas que buscaban algo para matar el tiempo. Esa gente que normalmente ignora de qué se trata el metal y por no conocerlo lo ataca. Y si se suman a esos detalles la mala exposición que puede ofrecer un programa, la situación empeora.

¿Necesita el metal y su comunidad el “apoyo” de un programa o personajes. Donde muestran su falta de conocimiento en cuanto a la corriente musical y en términos generales, recrean todos los clichés negativos referentes al metal? No, claro que no. Bienvenidos los nuevos adeptos al metal, siempre y cuando no entren por moda, para sacar “dinero” o porque esta “fino”. El metal es una pasión profunda que se fortalece a través de verdaderos seguidores, que tengan una visión educativa y cultural de la música. Porque cuando nos referimos, que el metal es un estilo de vida, es porque educa y culturiza; une y construye ideas para el futuro venidero.

¿Cómo se puede lograr la cultura metalera?

_Ir a un concierto con la seguridad de que unos individuos, no vayan a iniciar una pelea y, por ese motivo se suspenda el evento (civismos ante todo).

_Tener medios con una comunicación objetiva, efectiva y no amarillistas y poco comprometida.

_Respetar las bandas nacionales. Debemos recordar que gracias a ellas pueden venir bandas internacionales.

_Comprender que el valor de la unidad es la base para consolidar las metas. El egoísmo lo destruye todo.

El metal como toda cultura, nace de la necesidad histórica de recoger la esencia y trascender más allá del tiempo. No es un juego ser metalero, es un compromiso lleno de pasión e ilusión. Una vez el gran Lemmy Kilmister (Motorhead), dijo:

“CUANDO EL DISCO, CUANDO EL PUNK, CUANDO EL NEW WAVE, CUANDO NIERVANA, CUANDO EL NU METAL…CUANDO TODOS ESOS MOVIMIENTOS SE PUSIERON DE MODA, CADA VEZ SE DIJO QUE ESO SERIA EL FINAL DEL METAL Y MIRALO, SIGUE VIVO, SIEMPRE ASOMANDO SU HORRIBLE CABEZA EN MEDIO DE LAS MODAS”.

Emilio Pino

lunes, 13 de julio de 2009

ENTREVISTA CON JULIO AGUILAR

Quise iniciar este largo ciclo de entrevistas a músicos, productores y comunicadores de nuestra escena rockera, con Julio Aguilar y, no me equivoque al pensar que me daría respuestas objetivas cargadas de una visión critica muy constructiva.
Julio Aguilar es un personaje que inicio sus actividades en el ámbito metalero underground a principio de la década del 2.000 con la aparición del sitio web Awakeradio.com.ve por medio del cual se daría a conocer como comunicador alternativo y especialmente en el campo de la naciente radio internet y podcasting, de los cuales es precursor en nuestro país. Desde el año 2.003 se deja oír por medio del programa radio web Transcendencia iRadio Show, el cual es escuchado a través de diversos sitios web, constituyéndolo como el programa de música rock mas antiguo de los medios digitales en Venezuela.
A nivel de representación musical ha apoyado a diversas agrupaciones de la escena nacional e internacional, actualmente trabaja con agrupaciones como Gran Bite y Natastor con quienes mantiene una estrecha relación de varios años. También se dedica a todo lo relacionado con el apoyo logístico, publicitario y comunicacional, medios en general. Ofreciendo producción de material audio y visual, especializándose en todo lo relacionado con la producción radial en medios digitales, habiendo laborado en diversas campañas de conciertos en Venezuela. Ha sido voz oficial en la promoción de más de un evento internacional en nuestro país, entre los cuales podemos destacar las campañas de las presentaciones de: Rotting Christ, Carcass, Epica, Symphony X, Amon Amarth o Mas Reciente Morbid Angel. Sus hechos valen por mucho y es hora de que todos los amantes de esta música conozcan su valiosa trayectoria, Entonces, los dejo con la siguiente entrevista, disfrútenla:

1) ¿Julio, porque decides dedicarte a la comunicación dentro de este medio Rockero; tomando en cuenta que es algo un poco delicado o más bien diríamos, difícil?
Bueno, alguien tiene que hacer el trabajo sucio XD (risas), la verdad una cosa lleva a la otra, podría decirte que no me arrepiento, ha sido una grata experiencia, es un tanto sacrificado tomando en cuenta la inversión inicial pero como en todo proyecto, si haces las cosas bien y con una meta definida los frutos por muy pequeños que sean, serán lo bastante satisfactorios.
¿Que por qué me decidí? ¿Qué es algo difícil? Claro! Pero nuestra escena musical es un pequeño ecosistema dentro de otro que se divide en varios, lo cierto es que todos queremos dar nuestro aporte para que fluya cada vez mejor, de tal manera que no todos podemos ser guitarristas, alguien tiene que ser bajista, no todos podemos ser cantantes, alguien tiene que conseguir los conciertos, de esta misma manera alguien tiene que ser el puente, así es, nosotros por nuestra voluntad propia decidimos ser los “medios” a través de los cuales el mensaje llega al público y viceversa.
Algo que debe quedar claro, lo digo para aquellas personas que de pronto deseen incursionar en esto, cada día somos más, lo importante es la calidad del trabajo, y por encima de todo tener en claro “Las estrellas están en la tarima, no tras una cámara fotográfica, no tras un micrófono o un web site”. Hagamos que nuestro trabajo hable por nosotros no vivamos nosotros hablando de nuestro trabajo, como lo dije al inicio “alguien tiene que hacer el trabajo sucio” y esos somos nosotros. A buen entendedor pocas palabras.
2) ¿Tú crees que los pocos medios rockeros que existen en el país son verdaderamente objetivos, comprometidos e imparciales; ya que estas son las claves para llegar a la excelencia comunicacional? Podría decirte que tenemos de todo, todos partimos de las buenas intenciones, luego al paso del tiempo nos vamos clasificando, lamentablemente nuestra escena no da para vivir de esto, de tal manera que eso merma mucho nuestro trabajo y su calidad. Pero si, te podría decir que veo que los medios cada vez se preocupan más por cubrir deficiencias del pasado, hay una tendencia, y es que cada vez nos volvemos más lineales, quizás porque justamente nuestros compromisos laborales nos impiden innovar. A pesar de todo tengo mucha fe en los medios venezolanos, algunos ya plenamente establecidos, otros con tendencias amarillistas, algún otro lleno de buenas intenciones, además de lo nóveles que cada día lo hacen mejor, así como los que deberían desaparecer, aquellos que dicen pertenecer a la movida pero los ves más en una discoteca que en un concierto de rock.
3) ¿Entonces, cuál sería el objetivo general o la misión que quieres consolidar por medio de esta bandera comunicacional llamada Trascendencia?
¿Trascender XD? (risas) El sitio web Trascendencia.com.ve es mi segundo proyecto después del desaparecido Awakeradio.com.ve, del primero nació Trascendencia iRadio Show (podcast) y su posterior web site, en ambos casos, el objetivo ha sido la información y el entretenimiento orientado hacia el rockero adulto contemporáneo en todo lo referente al acontecer diario de nuestra escena musical. Hablándote específicamente de Trascendencia iRadio Show, este mes arribamos a nuestro 5to aniversario, más media década en la web, algo de lo cual me siento orgulloso, ya que a pesar de las limitaciones del caso, en un escenario en el que eres un perfecto extraño y con una propuesta poco usual, he logrado mantener ese puente que tantas satisfacciones me ha brindado, gracias a todos aquellos que oyen o alguna vez han oído Trascendencia iRadio Show.
4) ¿Cuales son los comunicadores dentro de este medio que más admiras, en mi caso son Juan Destroyer y Mariano Muniesa y los tuyos?
En el plano internacional y en nuestro idioma me gusta el trabajo de Sergi Ramos, coincidimos con Mariano Muniesa, es un gran periodista, un personaje muy culto y del cual uno siempre aprende, y estos son el tipo de comunicadores cuyos pasos debe uno seguir. Del mismo principio parto para lo que tiene que ver con la radio, me gusta el concepto “comunicador/educador” me encantan los programas radiales donde uno siente que algo se ha aprendido, donde uno puede conocer cosas nuevas lejos de escuchar chistes malos y Warcry todos los días. Mis comunicadores nacionales, mi escuela si se podría decir de esa manera: Alfredo Escalante una voz inconfundible, aun latente, un personaje clave para entender de dónde venimos, y como no, el señor Franklin Zambrano del desaparecido programa radial “Metal Sobre Metal”, otro personaje del metal contemporáneo de aquellos tiempos con un grato sentido del humor en radio que recuerdo con mucho cariño.
5) ¿Como observas tu el panorama del metal nacional, crees que algún día llegaremos a tener una conciencia cultural, como sucede en países cercanos a nuestras fronteras como Brasil, Argentina o hasta la misma Colombia?
Conciencia tenemos, claro que si, el problema es que la población metalera venezolana es extremadamente reducida en comparación al Brasil y seguramente también en Colombia, ellos deben tener sus indeseables también, sus saboteadores, sus vándalos, solo que quizás en porcentaje más reducido que nosotros. Quizás también esa falta de conciencia de la que hablas tenga que ver con que la mayoría de la gente que vemos en los conciertos son chamos, bueno ellos no tienen la culpa de andar pensando en pajaritos preñados, están en su edad. Hay una parte de nosotros que debe asumir el compromiso de educarlos o culturizarlos por decirlo de alguna manera, no estoy de acuerdo con el adulto que se burla del carajito porque oye Lacuna Coil, del borracho que le roba la entrada en la puerta de un concierto, hay que dejar de lado esa tendencia de desunir en nuestro entorno, no podemos ser egoístas con nuestra propia gente. Es como una batalla en la que necesitamos urgentemente más reclutas, ¡porque nos ganan la guerra!, quizás esa sea la visión necesaria del metalero de nuestros tiempos.
6) ¿Crees que tener muchos eventos internacionales en el país es suficiente para fortalecer el movimiento rockero?
Naturalmente es un indicativo de que el metal se está haciendo rentable, el problema es hasta qué punto, porque de un tiempo para acá estamos ante un panorama en el que nuestros jóvenes no pueden ir a los próximos 2 o 3 conciertos que vienen porque el dinero ya se lo gastaron en el show de una banda anterior, lo cual podría resultar contra producente para ciertos productores. Debería de haber un balance al respecto, a fin de todos salir ganando, claro creo que reunir a todos los organizadores de eventos en pro de un fin común probablemente sea imposible.
7) ¿Que bandas nacionales destacarías en los últimos años, por su calidad y dedicación?
Tenemos muchas bandas a destacar por su calidad y dedicación, te podría hablar de gente como Landsemk o Metempsicosis, en el plano extremo me gustan mucho los trabajos más recientes de Serpent Christ y Epitafio. En el plano del metal más clásico imposible no hablar de gente como Grand Bite o Arkangel, Krueger o Natastor, todas las bandas venezolanas son dignas de admiración, aún más estos últimos que a pesar del tiempo, de tantos años, siguen dedicados a la movida músical, aún pudiendo dedicar ese tiempo a actividades más rentables.
8) se que también eres manager de la banda Natastor, y eso significa que tienes una visión amplia con respecto al metal nacional. ¿Qué opinas tú sobre el papel de los productores de conciertos? , será que su trabajo es totalmente dedicado o lo hacen simplemente por dinero?
Creo que es una mezcla de ambas cosas, y no tiene nada de malo, todos necesitamos dinero, ¿que exige dedicación? Claro que sí. Más sin embargo son pocos a excepción de Evempro o Solid Show los que creo que realmente le ganan suficiente al metal, la mayoría de esa gente lo hace porque realmente le gusta esta música y tienen fe en la movida, no solo por el factor económico.

9) El mundo está sufriendo constantes cambios a nivel político, social y la música no se escapa de eso. ¿Crees que las disqueras tienen el mismo protagonismo de antes o simplemente ya es hora de que desaparezcan?
Mira sinceramente no me siento preparado para emitir un juicio al respecto, Led Zepellin y Black Sabbath por ejemplo siguen viviendo de las regalías por los discos que venden y dificulto que el próximo trabajo de estos últimos esté disponible solo en formato para descargar. Por otro lado hace un par de días me encontré con que el nuevo trabajo discográfico de Adrian Barilari está disponible para su descarga gratuita a través del sello http://www.dontpaymusic.com/, y peor aún, hace poco leí un estudio que indica que los mayores consumidores de música descargada de manera ilegal eran los que más compraban música legal en sitios como iTunes, de tal manera que no se qué pensar. El formato CD probablemente desaparezca dando lugar a las ventas por descarga “legal”, cosa que creo tardará en ocurrir en nuestros países latinoamericanos. Pero lo realmente preocupante dentro de mi punto de vista es que no solo desaparece el CD, sino también la figura del “Álbum” no me refiero a la caratula, hablo del concepto de grabar un álbum de 8 o 10 canciones, los internautas no compran discos completos, solo las canciones que más les gustan, ¿me entiendes?, y cada vez lo noto más, en los lanzamientos discográficos más recientes, hay discos que solo traen 2 o 3 temas “decentes” mientras que todo lo demás lo podríamos denominar “relleno”, y mi preocupación es: “¿será que las bandas dejaran de grabar álbumes para grabar un par de canciones por año? ¿Será que los artistas usarán su propio dinero para grabar un mega hit cada 2 años y les resultará hasta más rentable? Creo que de eso debería ocuparse la industria discográfica.
10) Bueno amigo Julio, te agradezco mucho por aceptar la entrevista y me gustaría que dieras una reflexión final para todos aquellos que somos fanáticos de la música y sobre todo del metal. Que mantengan las posiciones que hasta hoy hemos conquistado! XD (risas).
Quiero pedirles encarecidamente que apoyen a nuestras bandas nacionales, recuerden que gracias a ellas hoy pueden venir bandas internacionales, nuestras bandas son las que sacan la cara por nosotros en otras naciones dejando en alto nuestro país. No compren un disco pirata de metal venezolano, Iron Maiden ya tienen mucho dinero, Natastor no XD (risas).
No olviden para crecer necesitamos ser más y para ser más necesitamos aceptarnos tal cual, culturizar al prójimo, dejar el egoísmo de lado y apoyar todo lo que se haga en pro de nuestra escena.
Nos vemos en el futuro.

Julio Aguilar



viernes, 10 de julio de 2009

Tu nombre fue un secreto entre la tierra y un viejo sueño de trovadores de la calle perdida. Cuando nos encontramos, yo era un fugitivo de la guerra de un siglo vencido, y deseaba fundar tu cuerpo, toda el agua del Mar Rojo y una inmarchitable Rosa de la selva Americana. Tu venia de ciertos libros gloriosos; el milagroso traje hecho con el tinte azul de las tardes de septiembre y, en esa frente, una leve raya dejada por el viento de otra época.

Pasaron los trenes de la eterna madrugada mientras éramos solo esperanza, paso indetenible, insaciable profundidad. Desde el último camino te recuerdo, la memoria es tormento en las noches solitarias, y desde ese día sueño navegando en las rutas de tu cuerpo, fue un riachuelo de milagros y una cierta neblina de la colonia, a la hora en que los amantes se vuelven Gallos despertando los temores de la ciudad.

¿Qué somos ahora?, ¿Qué fuimos antes?, Preguntas que son cuchillo peligroso para la noche sin luces artificiales y espero lo inevitable, sonriendo con miedos acumulados. Es la cita con el destino, que nos arroja al vacio; el misterio se apodero de nuestra carne, pero siempre me quedara TU memoria infinita al lado de tenebrosos momentos, es que ya aprendí ha escupir las derrotas mirando los sueños.

Emilio Pino